Ritmo y argumento
Algo que parece que se está poniendo de moda en las grandes superproducciones de héroes es la estructura de «primero te dejo KO con unas escenas chachiguays, te dejo un hueco lento de media peli hasta que te mueras de aburrimiento y luego me dejo tres cuartas partes del presupuesto en la última hora». Esta estructura que ya habíamos visto en Los Vengadores se repite en el Hombre de Acero.
Durante la primera parte de la película uno ya ve por dónde van a ir los tiros. Épica, épica y más épica. Hay que decir que es muy muy espectacular y muy bien realizado todo el preludio de Krypton. Engancha, y mucho, la historia reescrita del general Zod, la explicación del conflicto y el inevitable final.
Después entramos en lo peor. Una área de relajación interminable basada en el uso y abuso de flashbacks que poco más y te hacen pedir un café. Pero claro… ahora una peli que dure menos de dos horas y pico no puede considerarse superproducción. ¿Justificadas? Respondo con otra pregunta ¿Hay alguien que a estas alturas no sepa la historia de Superman adolescente? Más aún con una serie como Smallville que alargó hasta lo inaguantable la etapa de Superman antes de convertirse en Superman. Lo único que vale la pena es cómo se cuenta el origen de la relación entre Lois y Clark. Mucho más verosímil y creíble.
Y el desenlace… pues qué os voy a contar. Pura adrenalina durante una hora que hace tambalear los cimientos de Los Vengadores como las mejores escenas de acción en la historia del cine moderno. Sin embargo, y sin prejuicio de lo comentado anteriormente, no se disfrutan de la misma manera. De nuevo abuso de cámara en mano, planos desestabilizados, muchos movimientos de cámara acompañados de un volumen al borde del clipping hicieron que estuviera a punto de taparme los oídos. Hizo que literalmente acabara mareado y deseando que terminara sabiendo que me estaba perdiendo lo mejor. El único consuelo que me queda es revisarla tranquilamente en mi pequeña pantalla de 32″ para minimizar el efecto y con el mando de la tele al ladito para ser yo mismo el que decida cuánto están dispuestos a soportar mis tímpanos.
Demasiado Jor-El
Cuando uno ve el reparto de Man of Steel lo primero que piensa es… «¿pero estos se van a conformar con papeles secundarios?» Respuesta automática: NO. Y nos estamos refiriendo obviamente a los Russell Crowe y Kevin Costner de turno que encarnan a los padres biológico y adoptivo respectivamente de Clark Kent.
Así que… ¿cómo justificar la presencia de estas estrellas en papeles a priori con menos notoriedad? pues dándoles más notoriedad. El problema es que para ello caes en la trampa de alargar tontamente la película como hemos dicho anteriormente. Y para que no se note mucho, en el caso de Kostner intercalamos cachillos en plan morcilla-flashback y arreglado. El caso de Russell Crowe es más sangrante y aunque no vamos a desvelar el por qué sí que vamos a decir que llega un momento en el que piensas «Otra vez el pesado este… ¡lárgate ya, carallo!»
En cualquier caso las interpretaciones están a la altura. Crowe tenía la difícil tarea de hacer olvidar a Marlon Brando y lo consigue. El papel le va al pelo y lo ejecuta fantásticamente bien. Y en cuanto a Costner, su aire lacónico y serio es… curioso. Hace parecer a Jonathan Kent como un tipo serio, estricto y fanático del destino de su hijo. No vamos a decir ni mucho menos que es un tipo dictador pero se aleja bastante del Jonathan Kent de Glenn Ford que irradiaba bondad, y quizá conecta más con el interpretado por John Schneider en Smallville dispuesto a proteger el destino del mundo a toda costa.
Uno de los (re) descubrimientos que me ha gustado más es Michael Shannon en el papel de Zod. A Shannon ya hemos tenido la oportunidad de conocerle en la serie Boardwalk Empire con una interpretación ciertamente destacada. En Man of Steel nos lo creemos, lo adoramos y admiramos. Un villano cabreado y completamente convencido de estar haciendo lo correcto. De lo mejor de la película sin duda.
Nos queda la parejita. Como hemos dicho anteriormente la historia de Lois y Clark es una de las que merecen mucho la pena en la manera que se ha re-escrito. Henry Cavill está fantástico y tiene un físico cuidadísimo e imponente que hará las delicias del público femenino (y suponemos que parte del masculino). Señoras y señores… vuelven los tíos de pelo en pecho y la desvergüenza de que estos asomen por el cuello de la camiseta. Y si esa camiseta tiene una S en el pecho, ya ni te digo.
Los fans de Tom Welling que se hayan quedado con las ganas de verle enfundado en capa y leotardos le van a olvidar fácilmente. Sobretodo porque físicamente se parecen mucho con la diferencia que Cavill le supera ampliamente a nivel interpretativo. Realmente tiene mucho potencial para desbancar al mismísimo Christopher Reeve (¡dios, lo que he dicho!)
Y Lois Lane es otro personaje realmente clavado. Sin llegar a la histeria de Margot Kidder y la «insulsez» y tontería de Kate Bosworth tenemos a una chica realmente centrada en su trabajo, capaz de arriesgar y dar el todo por la noticia pero sin llegar a los extremos de Kung Fu Girl con un físico exuberante que veíamos en la Lois de Smallville. Es una Lois creíble y totalmente adaptada a nuestros tiempos.
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Acabo de verla y solo te puedo decir que sin duda la mejor de todas las de superman aunque sigo diciendo que yo con gafas y sin gafas me conoce todo el mundo XD.